Qué incluye un reportaje de boda (y qué preguntar antes de firmar)

Horas de cobertura, número de fotos, edición, entrega, álbum, segundo fotógrafo y derechos de uso. Qué incluye de verdad un reportaje de boda y qué hace que el precio cambie.

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Qué incluye un reportaje de boda (y qué preguntar antes de firmar)

Pedís tres presupuestos de fotógrafo de boda y os llegan tres páginas que dicen cosas distintas con las mismas palabras. Una pone "reportaje completo". Otra, "cobertura de la jornada". La tercera, "pack premium". Y luego resulta que una termina después del banquete, otra en el primer baile y la tercera cobra el desplazamiento aparte.

No es mala fe: es que en este sector nadie ha acordado qué significa "completo". Así que aquí va la lista de lo que de verdad compone un reportaje de boda, pieza por pieza, para que podáis comparar lo que os ofrecen y preguntar lo que falta. Aunque al final no nos contratéis a nosotros.

Pareja el día de su boda
Lo que de verdad se contrata no es un día de fotos: es cómo vais a recordarlo.

1. Las horas de cobertura

Es el punto donde más presupuestos engañan sin mentir. "Cobertura de la jornada" puede significar ocho horas o catorce.

Lo que hay que preguntar es concreto: ¿a qué hora llegáis y a qué hora os vais? Y sobre todo, ¿dónde está el final? Los finales habituales son: con el corte de la tarta, con el primer baile, una hora después de abrir la barra libre, o cuando se acaba. Cada uno de esos puntos es una boda distinta en cantidad de fotos.

Preguntad también el precio de la hora extra y si se decide en el momento o hay que avisar antes. Una boda se alarga casi siempre.

2. Qué partes del día se cubren

Un reportaje puede empezar en sitios muy distintos:

  • Los preparativos de una de las dos partes, o de las dos. Si sois dos y os preparáis en sitios diferentes, cubrir las dos cosas requiere dos fotógrafos o renunciar a una.
  • La ceremonia, sea en la iglesia, en el juzgado o en la finca.
  • El cóctel y el banquete.
  • La fiesta.

Hay parejas a las que los preparativos les dan igual y prefieren concentrar todo en la tarde. Es una decisión perfectamente razonable y además abarata. Pero decidirlo vosotros, no descubrirlo el día de la boda.

3. Cuántos fotógrafos

Uno o dos. No es lo mismo y se nota en el resultado, no en la cantidad.

Con dos tenéis la reacción y el gesto al mismo tiempo: mientras uno enfoca a quien entra, el otro está en la cara de quien mira. Las dos casas durante los preparativos. El plano general y el detalle en el mismo instante. Con uno se cubre una boda perfectamente, pero hay momentos que ocurren una sola vez y hay que elegir.

Preguntad si la segunda persona es un fotógrafo con criterio propio o un ayudante que carga el equipo. No es lo mismo.

4. Cuántas fotos y, sobre todo, cuáles

Aquí hay una trampa de la que nadie avisa: un número alto de fotos no es necesariamente buena señal. Entregar mil doscientas imágenes puede significar que no se ha hecho criba, y una galería sin criba es una galería que nadie mira dos veces.

Lo importante no es el número, es si están editadas todas. Hay quien entrega doscientas trabajadas y el resto "en bruto". Preguntadlo tal cual: ¿todas las que recibo están editadas?

5. La edición

Es lo que hace que un reportaje envejezca bien o mal. Las modas de edición cambian cada pocos años —el verde desaturado, el naranja y azul, el blanco quemado— y lo que hoy parece moderno dentro de diez años sitúa vuestra boda en una época como lo hace un peinado.

Mirad galerías completas, no las cinco mejores fotos de Instagram. Y mirad bodas enteras, sobre todo alguna con mal tiempo, que en Galicia es la mitad del calendario.

6. Cómo y cuándo se entrega

Preguntad tres cosas:

  • El plazo. Es normal que una boda tarde semanas. Lo que no es normal es que no haya una fecha comprometida.
  • El formato. Galería online para compartir, descarga en alta, o las dos. Si solo es galería, preguntad cuánto tiempo estará abierta.
  • El respaldo. Qué pasa si se os borra todo dentro de dos años. Cuánto tiempo conserva el fotógrafo las imágenes.
Detalle del día de la boda
La edición es lo que hace que un reportaje envejezca bien.

7. El álbum

Casi nunca va incluido, y es la sorpresa más habitual al final. Si lo queréis, concretad: tamaño, número de páginas, tipo de encuadernación y si lleva copias para los padres. Un álbum bueno no es barato y uno malo no merece la pena.

Preguntad también quién hace la selección y cuántos cambios podéis pedir.

8. El vídeo

Si queréis vídeo, lo ideal es que salga del mismo equipo o de gente acostumbrada a trabajar junta. Dos equipos que no se conocen se estorban: se cruzan en los planos, se pisan la luz y uno de los dos acaba esperando.

Preguntad qué piezas entregan —un resumen corto, la película completa, la ceremonia entera— y si el sonido de los votos se graba con micrófono o con la cámara. Esa diferencia se oye muchísimo.

9. Preboda, postboda y pedida

La preboda se hace semanas antes, con calma, y tiene una ventaja que casi nadie valora: llegáis al día de la boda habiendo estado ya delante de una cámara con esa persona. Os quita la vergüenza de encima. Lo contamos en la sesión de preboda en A Coruña.

La postboda se hace después, con el vestido ya sin estrenar, y permite ir a sitios donde el día de la boda no da tiempo: un acantilado, la playa al atardecer, el monte.

Preguntad si van incluidas o si se suman al presupuesto.

10. Desplazamientos y dietas

Si la boda es fuera de la ciudad —y en Galicia la mitad de las bodas son en una finca a cuarenta minutos— preguntad si el desplazamiento está dentro. Y si la jornada es larga, si cuentan con comer allí. No es una pregunta incómoda: es parte del presupuesto y mejor saberlo antes.

Nosotros trabajamos en A Coruña y su comarca —Arteixo, Oleiros, Culleredo, Cambre, Sada, Betanzos— y nos desplazamos por toda Galicia.

11. Los derechos de uso: lo que casi nadie lee

Las fotos de vuestra boda las hace otra persona, y por defecto la autoría es suya. Eso no significa que no podáis usarlas, pero sí que conviene dejar claro:

  • Que podéis imprimirlas, compartirlas y publicarlas sin límite.
  • Si el fotógrafo puede publicarlas en su web y sus redes. Mucha gente dice que sí sin pensarlo y luego se arrepiente. Si no queréis que vuestras fotos salgan en ningún sitio, decidlo antes de firmar, no después. Es perfectamente legítimo y cualquier profesional serio lo respeta.
  • Si os parece bien que aparezcan en un concurso o en prensa del sector.

12. El plan B

En Galicia esta no es una pregunta teórica. Preguntad qué pasa si llueve: si hay alternativas pensadas en interior, si llevan paraguas grandes, si conocen sitios cubiertos cerca de vuestra finca.

Y la otra, la incómoda: qué pasa si el fotógrafo no puede ir. Enfermedad, accidente, un imprevisto. Un profesional con años encima tiene una red de colegas y una respuesta clara para eso. Si la respuesta es un silencio, es información.

13. Una boda al día

Preguntadlo. Hay quien cubre dos bodas el mismo día, y eso significa que alguien se va antes o llega después. Nosotros cubrimos una sola.

Entonces, ¿de qué depende el precio?

De casi todo lo anterior: cuántas horas, cuántos fotógrafos, si hay vídeo, si hay álbum, si hay preboda, si hay desplazamiento. Por eso dos presupuestos que parecen muy distintos a veces son exactamente lo mismo con las piezas repartidas de otra manera.

Lo útil no es comparar la cifra final, es poner los dos presupuestos al lado y mirar qué incluye cada uno de estos trece puntos. Casi siempre, la diferencia aparece ahí.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas horas suele durar un reportaje de boda?
No hay un estándar del sector: va desde media jornada hasta la boda entera. Lo importante es que el presupuesto diga a qué hora se empieza y en qué momento se termina.
¿Hace falta segundo fotógrafo?
No es imprescindible, pero si os preparáis en dos sitios distintos o queréis reacción y gesto a la vez, es la diferencia más clara.
¿Las fotos vienen todas editadas?
Debería ser que sí. Es la pregunta exacta que hay que hacer, porque hay quien entrega una parte editada y el resto en bruto.
¿Puedo pedir que mis fotos no se publiquen en ningún sitio?
Sí, y conviene dejarlo claro antes de firmar. Nosotros no publicamos nada sin permiso.
¿Cubrís bodas fuera de A Coruña?
Sí, en toda Galicia. El desplazamiento lo concretamos en el presupuesto, sin sorpresas luego.
¿Y si llueve?
Se trabaja igual. Hay sitios cubiertos, hay paraguas y hay una luz suave que muchas veces es mejor que la de un día de sol a las dos de la tarde.

Hablamos de vuestra boda

Si os casáis pronto y estáis en la fase de pedir presupuestos, usad esta lista con todos los que miréis —con nosotros también. Un fotógrafo que responda con claridad a los trece puntos es un fotógrafo con el que vais a estar tranquilos.

Podéis ver cómo trabajamos en fotografía y vídeo de boda en A Coruña, mirar el portfolio o escribirnos y contarnos cómo es vuestra boda. Si todavía estáis eligiendo, aquí tenéis cómo elegir fotógrafo de bodas en A Coruña y las mejores localizaciones para las fotos.

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